Puede planear todo lo que quiera, vestirse elegante y recorrer los nueve metros completos. Pero si no sabe cómo comportarse en una primera cita, todos sus planes cuentan para nada. Las primeras citas son como ir en una montaña rusa mientras está borracho. Existe la duda inicial, después de lo cual decides ir por ella, luego viene la emoción, y finalmente el momento de "oh-mierda-yo-estoy-realmente-lamentando" unos segundos antes de la caída.